Almacenamiento en la nube

El almacenamiento en la nube es un servicio que guarda los archivos en los servidores de un proveedor, como Google Drive, OneDrive o Dropbox, para abrirlos y compartirlos desde cualquier dispositivo con conexión a internet. El cliente paga por la capacidad que reserva, medida en gigabytes o terabytes, y el proveedor se ocupa de los discos, de la redundancia y de la seguridad física de los centros de datos.

Qué es el almacenamiento en la nube

El almacenamiento en la nube es un servicio que guarda tus archivos en los servidores de una empresa, a los que accedes por internet con tu cuenta. Tus documentos dejan de depender de un solo ordenador (computadora): puedes abrirlos, compartirlos y recuperarlos desde cualquier dispositivo conectado.

Es el uso más conocido de la nube, el que hay detrás de Google Drive, OneDrive, Dropbox o iCloud Drive. Pagas por la capacidad que reservas, en gigabytes (GB) o terabytes (TB), y el proveedor se encarga de comprar los discos, sustituir los que fallan y vigilar los edificios donde están.

Un guardamuebles que te trae cualquier caja en segundos

Piensa en un guardamuebles, esos locales donde alquilas un trastero por metros cuadrados cuando en casa ya no cabe nada.

La empresa pone el edificio, las cámaras, la alarma y el seguro contra incendios. Tú eliges el tamaño del trastero, guardas lo que quieres y te llevas la llave. Si necesitas más sitio, cambias a uno más grande; si te sobra, a uno más pequeño. Pagas cada mes mientras lo uses.

El almacenamiento en la nube funciona como un guardamuebles con dos ventajas que ninguno real ofrece. La primera: cualquier caja llega a tu mesa en segundos, estés en la oficina, en casa o en un aeropuerto. La segunda: puedes dar a un cliente una llave que solo abre una caja concreta, y retirársela cuando termina el proyecto.

La comparación también marca los límites. Si pierdes la llave, es decir, el acceso a tu cuenta, el edificio no te deja entrar por mucho que insistas en la recepción. Si tiras una caja por error, el guardamuebles no guarda otra igual en el sótano, salvo que el servicio conserve versiones anteriores. Y si dejas de pagar, primero llegan los avisos y después alguien vacía el trastero.

Qué ocurre cuando subes un archivo

Cada proveedor usa su propia tecnología, pero el recorrido se parece mucho de uno a otro. Dropbox lo describe con detalle en su página de arquitectura de la plataforma, y sirve de ejemplo:

  1. La aplicación divide el archivo en bloques antes de enviarlo.
  2. Los bloques viajan cifrados por internet hasta los servidores del proveedor.
  3. Se guardan cifrados en reposo, en el caso de Dropbox con el estándar AES de 256 bits, en servidores dedicados solo a almacenar bloques.
  4. Los datos sobre el archivo se guardan aparte: nombre, carpeta, versiones, dispositivos y personas con acceso viven en bases de datos de metadatos.
  5. Cuando modificas el archivo, solo se envían los bloques que han cambiado, no el archivo entero.
  6. Cuando lo abres en otro dispositivo, el servicio reúne los bloques y te entrega el archivo completo.

De este recorrido salen dos consecuencias prácticas. La primera: corregir una frase en una presentación pesada no obliga a subirla entera otra vez, al menos en los servicios que trabajan por bloques. La segunda: si el servicio no ofrece cifrado de extremo a extremo, las claves las guarda el proveedor, que técnicamente puede leer lo que almacenas. Para la mayoría de documentos de trabajo es aceptable; para historias clínicas o datos muy sensibles, conviene cifrar los archivos antes de subirlos.

Tres servicios distintos con el mismo nombre

Bajo la etiqueta «almacenamiento en la nube» se venden tres tipos de servicio con usos muy diferentes:

TipoPara qué sirveEjemplosPara quién
Almacenamiento de archivosGuardar, abrir y compartir los documentos del día a día, con carpetas que se mantienen iguales en todos tus dispositivosGoogle Drive, OneDrive, Dropbox, iCloud DriveAutónomos, pymes y equipos
Copia de seguridad en la nubeCopiar automáticamente un ordenador, un disco o un servidor y guardar versiones para restaurarlasDropbox Backup y servicios especializados en copiasCualquier negocio que quiera una copia fuera de la oficina
Almacenamiento de objetosGuardar grandes volúmenes de datos que consultan programas, no personasAmazon S3, Azure Blob Storage, Google Cloud StorageDesarrolladores y empresas con aplicaciones propias

Casi todos los negocios pequeños empiezan por el primero, que suele incluir la sincronización de carpetas con el ordenador y el móvil (celular). El segundo existe precisamente porque el primero no basta para proteger los datos. El tercero solo te tocará si tienes una aplicación o una tienda online desarrollada a medida: es almacenamiento en bruto, sin carpetas ni botón de compartir.

Cuánto espacio necesitas: una diseñadora de Rosario

Una diseñadora gráfica autónoma de Rosario, en Argentina, quiere dejar de trabajar con dos discos externos y pasar sus archivos a la nube. Antes de elegir un plan, estima lo que genera en un año con estos supuestos:

Qué guardaSupuestoEspacio en un año
Proyectos: archivos de trabajo y exportaciones30 proyectos de 1.5 GB45 GB
Fotos y vídeos de referencia hechos con el móvil3000 archivos de 4 MB12 GB
Presupuestos, facturas y contratos en PDF500 documentos de 300 KB0.15 GB
Totalunos 57 GB

El cálculo deja tres lecciones. La primera: los documentos administrativos, los que más miedo da perder, apenas ocupan 150 MB; lo que llena el espacio son los proyectos y las fotos. La segunda: el plan gratuito de Google, con hasta 15 GB compartidos entre Gmail, Google Drive y Google Fotos según su ayuda oficial, se llenaría en algo más de tres meses de trabajo, sin contar el correo. La tercera: como los proyectos antiguos se quedan, la cuenta crece cada año. En tres años rondará los 170 GB, así que conviene elegir pensando en el tercer año, no en el primero.

Queda un detalle que casi nadie calcula: la primera subida. Con una conexión que sube a 10 megabits por segundo, 100 GB tardan unas 22 horas en llegar a la nube, sin interrupciones. Por eso es mejor empezar por la carpeta del trabajo en curso y dejar el archivo de años anteriores subiendo por las noches.

Ideas erróneas y límites

  • «Si está en la nube, ya tengo copia». Un servicio de archivos guarda el estado actual de tus documentos. Si borras uno o se estropea, la vuelta atrás depende de la papelera y del historial de versiones de tu plan. Una copia de seguridad es otra herramienta, con sus propias versiones y fuera del servicio principal.
  • «Si lo borro del ordenador, sigue en la nube». Depende de la configuración. Con una carpeta sincronizada, borrar un archivo en el ordenador lo borra también en la nube y en el resto de dispositivos.
  • «Si me quedo sin espacio, ya ampliaré». Llenar la cuenta tiene efectos inmediatos. En Google, por ejemplo, dejas de poder subir archivos a Drive y es posible que tampoco puedas enviar ni recibir correos en Gmail. Si el exceso dura dos años o más, Google puede eliminar el contenido, después de avisar con al menos tres meses de antelación.
  • «La nube siempre está disponible». Tu acceso depende de tu conexión a internet y de que el proveedor siga funcionando. El INCIBE recuerda que, antes de llevar la información de la empresa a la nube, hay que valorar justamente esa dependencia de terceros y de la conexión.

Qué puedes hacer hoy

  1. Mide lo que ocupas. Mira el tamaño de tu carpeta de trabajo y compáralo con el de hace un año: la diferencia es tu crecimiento anual.
  2. Revisa el espacio libre de las cuentas que ya usas y apunta qué ocurre en cada una cuando se llena.
  3. Haz una lista de servicios permitidos en tu negocio, como propone el INCIBE en su política de almacenamiento en la nube para pymes, y decide qué información puede subirse y cuál debe ir cifrada.
  4. Comprueba que tienes una copia de lo importante fuera de tu servicio de archivos principal.
  5. Planifica la primera subida de tu archivo histórico según la velocidad de subida de tu conexión.

Si estás comparando servicios para tu negocio, la guía para elegir y proteger la nube de tu empresa recorre los criterios uno por uno: espacio, usuarios, seguridad, ubicación de los datos y coste total.

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