Nube o disco duro externo: qué usar para los archivos de trabajo

Elegir entre nube o disco duro externo para los archivos de trabajo depende del uso: la nube permite abrir y compartir los archivos desde cualquier dispositivo con conexión, mientras que el disco externo es rápido, se paga una vez y, desconectado, queda fuera del alcance de un borrado o de un ransomware. El INCIBE recomienda a las empresas combinar copias en la nube y en local.

Nube o disco duro externo para los archivos de trabajo

La nube y el disco duro externo no compiten por el mismo puesto. La nube sirve para trabajar con los archivos desde cualquier sitio y con otras personas; el disco externo, para tener una copia rápida, barata de mantener y desconectada de todo. Conocer el funcionamiento de la nube ayuda a ver por qué el INCIBE, en sus recomendaciones sobre copias de seguridad en la nube, considera ideal combinar ambos sistemas en lugar de elegir uno.

La pregunta útil, entonces, no es «¿nube o disco?», sino qué papel le das a cada uno según cómo trabajas.

Cara a cara, criterio por criterio

CriterioNubeDisco duro externo
AccesoDesde el ordenador (computadora), el portátil (laptop) o el móvil (celular), con conexiónSolo en el equipo al que esté enchufado
Trabajo en equipoVarias personas sobre el mismo archivo, con permisosUna persona cada vez; el disco pasa de mano en mano
Velocidad con archivos grandesDepende de tu conexión, sobre todo de la subidaDepende del disco y del cable, sin internet
CosteCuota mensual o anual mientras uses el servicioCompra única y renovación cuando el disco envejece
Riesgo físicoLo asume el proveedorCaída, avería, robo o pérdida: todo en una sola pieza
Borrado o ransomwareEl cambio se sincroniza; la papelera y las versiones ayudan durante un plazoSi está desconectado, queda fuera de alcance
Versiones anterioresIncluidas en los servicios de empresa habitualesSolo si usas un programa de copias que las guarde
Datos de clientesDependen del contrato y de la ubicación de los servidoresDependen del cifrado del disco y de dónde lo guardas

La fila del ransomware es la que más se olvida. Un disco que solo conectas para hacer la copia y luego guardas en un cajón está fuera del alcance de un programa malicioso que ataque tu ordenador mientras el disco no esté conectado. Una carpeta sincronizada con la nube, en cambio, recibe los archivos cifrados por el atacante en cuanto se sincronizan.

Lo que el disco externo hace mejor

Velocidad sin depender de nadie. Copiar 300 GB a un disco por USB no depende de tu operador ni de la hora del día. Para quien mueve vídeo o fotografía en bruto, esa diferencia se nota cada semana.

Una copia aislada. Desconectado, el disco no recibe borrados accidentales ni cambios de nadie. La guía de copias de seguridad del INCIBE presenta los discos duros como un soporte más sencillo de configurar que las cintas, y advierte de que gestionar copias repartidas en varios discos individuales es más complicado que hacerlo en un dispositivo central (INCIBE, 2018).

Sin cuota mensual. Lo pagas una vez. Eso sí, ningún disco es eterno: conviene renovarlo antes de que dé problemas, no después.

Lo que la nube hace mejor

Estar en todas partes. El archivo que dejaste a medias en la oficina está en el portátil de casa sin que nadie lleve nada encima.

Trabajar juntos. Dos personas pueden comentar el mismo presupuesto sin enviarse versiones por correo con nombres como «final_v3_definitivo».

Sobrevivir a lo que le pase a tu oficina. Un robo, un incendio o una inundación no se llevan la nube. Un disco guardado en el mismo cajón que el ordenador, sí.

Tres negocios, tres repartos

  • Una traductora autónoma de Santiago trabaja con documentos ligeros. Le basta la nube para el día a día y un disco externo que conecta una vez al mes para guardar una copia completa, cifrada y desconectada.
  • Un fotógrafo de bodas de Sevilla descarga cada fin de semana cientos de gigas en bruto. Trabaja sobre un disco rápido, entrega las galerías finales a través de la nube y archiva los proyectos cerrados en dos discos, uno en el estudio y otro fuera.
  • Una tienda online de Lima con tres personas comparte catálogo, facturas y fotos de producto en la nube. El disco externo es su copia independiente por si un día pierden el acceso a la cuenta.

Una rutina mínima si usas un disco externo

Si el disco es tu copia aparte, que sea una copia de verdad:

  1. Usa un programa de copias, no el arrastrar y soltar: así guardas versiones y no sobrescribes lo bueno con lo malo.
  2. Cifra el disco con la herramienta de tu sistema operativo, sobre todo si contiene datos de clientes.
  3. Desconéctalo al terminar y guárdalo lejos del ordenador.
  4. Rota dos discos si puedes, con uno siempre fuera de la oficina.
  5. Abre un archivo de la copia cada pocos meses para comprobar que se puede recuperar.

Cuánto vas a necesitar en cada sitio

Antes de comprar un disco o contratar un plan, mide lo que ocupan hoy tus archivos y cuánto crecen cada año. Una forma sencilla de estimar el espacio que ocupan tus archivos evita pagar terabytes que no usarás o quedarte corto a mitad de proyecto.

Si el problema es que tu portátil se queda sin espacio

A veces la duda entre nube y disco externo nace de un portátil lleno. Antes de sacar archivos a un disco, prueba a liberar el disco del portátil sin perder de vista ningún archivo: los grandes servicios de nube permiten dejar los archivos visibles en tu equipo sin que ocupen espacio hasta que los abres.