NAS o nube: qué le conviene a un negocio pequeño
Elegir entre un NAS o nube depende de cuatro factores: el tamaño de los archivos, la velocidad de la conexión a internet, quién se ocupa del mantenimiento y desde dónde trabaja el equipo. Un NAS es un servidor de almacenamiento que el negocio compra, instala en su oficina y mantiene; un servicio de nube se alquila por usuario o por espacio y lo mantiene el proveedor. Muchas pymes acaban combinando los dos.
NAS o nube para una pyme: lo que cambia en el día a día
Un NAS (network attached storage, almacenamiento conectado en red) es un pequeño servidor con uno o varios discos que se conecta a la red de la oficina y comparte carpetas con todos los ordenadores (computadoras) conectados, como resume la entrada de Wikipedia sobre el almacenamiento conectado en red. Es la forma más directa de montar tu propia nube sin depender de un proveedor externo: el equipo es tuyo, los datos están en tu local y nadie te cobra una cuota por usuario. A cambio, todo lo que un proveedor de nube hace por ti pasa a ser tarea tuya.
La respuesta corta: si el equipo trabaja casi siempre en la misma oficina y maneja archivos pesados, un NAS tiene sentido, siempre con una copia fuera del local. Si la gente trabaja desde casa, desde las instalaciones de los clientes o desde varias ciudades, la nube suele salir mejor. Entre los dos extremos hay muchos negocios que terminan usando ambos.
Qué pagas y qué te toca hacer en cada caso
Con un NAS compras el aparato y los discos de una vez y los amortizas durante años. Después llegan los costes que no aparecen en la factura: el tiempo de quien lo configura y lo actualiza, la sustitución de los discos que fallan, un sistema de alimentación ininterrumpida (SAI o UPS) para los cortes de luz y, sobre todo, una copia fuera de la oficina. Los propios fabricantes insisten en este último punto: QNAP recuerda en su página de seguridad que un RAID no es una copia de seguridad y recomienda aplicar la regla 3-2-1 (QNAP).
Con la nube pagas una cuota mensual o anual por usuario, y el espacio depende del plan. A fecha de octubre de 2026, por ejemplo, Google Workspace Business Starter aporta 30 GB por usuario a un almacenamiento que comparte toda la organización, y Business Standard, 2 TB por usuario, según su tabla de límites de almacenamiento. El proveedor se encarga del hardware, la electricidad y la redundancia; las cuentas, los permisos y las copias independientes siguen siendo cosa tuya.
La comparación, criterio por criterio
| Criterio | NAS en la oficina | Servicio de nube |
|---|---|---|
| Forma de pago | Compra inicial del equipo y los discos | Cuota mensual o anual por usuario o por espacio |
| Velocidad dentro de la oficina | La de la red local, sin pasar por internet | La de la conexión, salvo los archivos ya sincronizados |
| Trabajo desde fuera | Exige montar un acceso remoto seguro | Incluido desde el primer día |
| Si se cae internet | La oficina sigue trabajando | Solo con lo sincronizado en cada equipo |
| Mantenimiento | Actualizaciones, discos y averías a tu cargo | Hardware y centros de datos a cargo del proveedor |
| Crecimiento | Más discos o un equipo mayor | Más espacio o más licencias |
| Copia fuera del local | Hay que organizarla aparte | Los datos ya están fuera, pero sincronizar no es respaldar |
| Dónde están los datos | En tu local | En los centros de datos del proveedor, en la región que fije el contrato |
Si en tu caso pesan más la velocidad en la oficina y el control del equipo, el NAS gana puntos. Si te importan más el trabajo desde fuera y olvidarte del hardware, gana la nube.
La cuenta que casi nadie hace: cuánto tarda en subir
Un ejemplo ayuda a ver la diferencia. Supón un estudio de fotografía en Rosario que genera unos 60 GB de archivos RAW por sesión, con una red local de 1 Gbps y una conexión a internet que sube a 100 Mbps. Las cifras son hipótesis de partida, no mediciones: usamos unidades decimales (1 GB = 8000 megabits) y la velocidad nominal, y cualquier línea real rinde algo menos.
- Copiar la sesión al NAS: 60 GB son 480 000 megabits; a 1000 Mbps tardan 480 segundos, unos 8 minutos.
- Subir la misma sesión a la nube: esos 480 000 megabits a 100 Mbps tardan 4800 segundos, unos 80 minutos en el mejor caso.
- Subir el archivo histórico de 1 TB: son 8 000 000 megabits, es decir, 80 000 segundos, algo más de 22 horas con la línea al máximo.
Para este estudio, el NAS gana en el trabajo diario y la nube sirve como copia externa que se sube por la noche. Haz la misma cuenta con tus archivos y tu velocidad de subida real antes de decidir: el resultado suele zanjar la discusión.
Tres negocios, tres decisiones
- Una asesora fiscal que trabaja sola en Monterrey, con documentos de oficina y PDF que le envían sus clientes. No le compensa mantener un servidor: una nube con cuenta de empresa, verificación en dos pasos y una copia independiente cubre lo que necesita.
- Un estudio de arquitectura de seis personas en Valencia, con planos y renders de varios gigas y todo el equipo en la misma oficina. El NAS acelera el trabajo diario; una copia en la nube lo protege de un robo, un incendio o un ransomware.
- Una agencia con personas en Bogotá, Lima y Santiago. No hay una oficina donde instalar el NAS ni una red local que aprovechar: la nube es la opción natural.
Cuando el NAS tiene que salir de la oficina
Si eliges el NAS y alguien trabaja desde casa los viernes, necesitarás acceso remoto. Abrir puertos en el router es la vía más rápida y la más arriesgada; hay maneras de entrar en el NAS desde casa sin exponerlo que conviene conocer antes de tocar la configuración.
Si al final te quedas con los dos
Muchos negocios con oficina acaban repartiendo: archivos pesados en el NAS, documentos y colaboración en la nube. Ese reparto entre NAS y servicios de nube tiene ventajas claras y algunos costes que conviene prever. Y aunque solo uses el NAS, la nube sigue siendo un buen destino para la copia externa de tu NAS, cifrada y con varias versiones.